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Síndrome de intestino irritable

Fecha de publicación: 26/02/2020

Autoría
Gonzalo Botija Arcos (Hospital Fundación Alcorcón, Madrid)

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¿Qué es?

Se trata de un trastorno gastrointestinal funcional muy frecuente en los niños en edad escolar y sobre todo en los adolescentes, caracterizado por la presencia de dolor o molestias abdominales que generalmente se asocian con alteraciones en el hábito intestinal o dificultades en la defecación, sin enfermedad orgánica de base que lo justifique.

¿Qué síntomas produce?

De forma periódica se producen episodios de molestias o dolor abdominal asociados a:

  • Cambios en la forma y consistencia de las deposiciones.
  • Cambios en la frecuencia de las mismas (4 o más deposiciones al día o menos de 2 deposiciones a la semana).
  • Anomalías en el proceso de la defecación (esfuerzo excesivo, sensación de evacuación incompleta, urgen­cia defecatoria).
  • Sensación de plenitud o distensión abdominal.
  • Mejoría del dolor tras la defecación.

Todos estos síntomas se producen en ausencia de procesos inflamatorios, alteraciones anatómicas o me­tabólicas que justifiquen los síntomas.

¿Por qué se produce?

No se conoce exactamente el mecanismo por el que se produce. Parece que existe un aumento de la sen­sibilidad visceral en pacientes predispuestos genéticamente en respuesta a diferentes estímulos como las infecciones, la inflamación o el estrés.

¿Cómo se trata?

En todos los trastornos gastrointestinales funcionales es fundamental establecer una relación médico-paciente satisfactoria. No hay pruebas de que la restricción de hidratos de carbono de la dieta, los suple­mentos de fibra o los probióticos sean eficaces en el manejo de estos pacientes. Del mismo modo, existen pocos datos sobre el uso de antidiarreicos o espasmolíticos ampliamente utilizados en los pacientes adul­tos, por lo que su pediatra valorará su uso de forma individualizada.

Signos de alarma

La presencia de dolor abdominal persistente en el cuadrante superior o inferior derecho, dolor que despierte al niño por la noche, vómitos repetidos, sangrado rectal, diarrea nocturna, pérdida de peso involuntaria, fiebre no explicada, antecedentes familiares de enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad ulcerosa o enfermedad celiaca.